La FIDA ha promovido activamente el modelo de cooperativa agrícola productiva en Haití desde 1984.

Se considera que este modelo es el más apropiado cuando se trata de abordar las cuestiones económicas de la pobreza, y dado un contexto en el que el país carece de voluntad política, infraestructura nacional y seguridad general. La FIDA, junto con su brazo de trabajo en Haití, las cooperativas de producción de Haití (pcH), ha recibido el reconocimiento mundial por su eficaz adhesión al enfoque participativo al emprender actividades de desarrollo sostenible, en particular entre los pobres de las zonas rurales.

Los principios fundadores se guían por la visión de abordar las cuestiones fundamentales de la pobreza, a saber, fomentar un entorno de productividad económica apropiado para las comunidades rurales. Inherente a la misión es promover los elementos de respeto de sí mismo que se entiende que están enraizados en la productividad, la propiedad y la confianza en sí mismo. La constitución original, creada en 1980, cita la siguiente filosofía china antigua:

Ve en busca de tu gente
Los amo.
Planea con ellos
Empieza con lo que tienen
Construir sobre lo que saben
Pero de los mejores líderes, cuando su tarea está cumplida
Su trabajo está hecho
La gente comenta
"Lo hemos hecho nosotros mismos"

Los objetivos de la organización son fomentar el desarrollo económico y la transformación social en las comunidades rurales mediante el modelo de cooperativa agrícola productiva. La organización proporciona recursos e introduce tecnología apropiada a las comunidades que desean avanzar económicamente participando en el modelo cooperativo según la guía de la Siete principios internacionales de cooperación.

El compromiso con nuestra misión y filosofía ha proporcionado recursos cooperativos y agrícolas a 37 cooperativas que abarcan más de 7000 miembros. Proporcionamos crédito agrícola y capacitación en gestión de cooperativas y prácticas agrícolas y ambientales sostenibles para ayudar a aumentar la productividad y generar actividad económica. Además, contribuimos a la construcción de unidades de almacenamiento de cereales, almacenes de suministros agrícolas y clínicas de salud, todo ello en el contexto del modelo cooperativo. En 2000, se introdujo un amplio programa de educación no formal para adultos con el fin de abordar los temas endémicos de miedo y desconfianza que tanto inhiben el movimiento cooperativo en Haití. El programa ha mejorado con éxito la calidad de vida de los miembros de la cooperativa, no sólo al brindarles la oportunidad de mejorar sus conocimientos de lectura, escritura y aritmética, sino también al enseñar temas de valor añadido como la resolución de conflictos, el liderazgo de servicio y las cuestiones de género.